lunes, 19 de marzo de 2007

Queridas amigas:


Elisa era 'la satélite'. Hoy en día sigue volando por el espacio aunque hace visitas esporádicas al planeta Tierra. Noelia maduró antes que todas. Leti fue miss inocencia, pero no por ello menos lista e inteligente. Desi era la que ponía la casa, el centro de reunión. Quizá también fuera la más sincera. Cinti fue la que empezó a colonizar pueblos cercanos (y eso que su padre nunca quiso apuntarla a las excursiones del colegio). Cristi Pe era la rubia de la pandilla, veterinaria desde que aprendimos a sumar. Cristina H nos trajo las tendencias de la capital, para posteriormente convertirse en la tendencia más cotizada por todos. Siempre recordaremos sus labios rojos en aquel día tan importante.
Creo que Elisa fue de las primeras en ponerse tacones, la que se colaba en discotecas cuando aún no tenía la edad, la protagonista de la Flaqueza del Bolchevique.
Noelia fue la que nos acomplejó a todas. La que consiguió un amor casi platónico para finalmente demostrarnos que nada es eterno y todo termina.
Compartimos clases, recreos y bocadillos. Tardes de lluvia intensa que siempre precedían al arcoiris. Viajes en bicicletas que no volverán a repetirse. Charlas inacabadas donde hablábamos de nuestras primeras experiencias. Fuimos las últimas en jugar en la calle y las primeras en descubrir eso de las llamadas perdidas.
Y siempre pensando en niños mayores sin darnos cuenta que los nuestros eran guapísimos. Y siempre deseando cumplir los dieciocho y al final seguíamos igual.
Tardes de verano sentadas en el mismo parque y noches de verano derritiendo hielos. Tardes de verano donde siempre fracasaron nuestros planes y días de invierno donde preferimos quedarnos en casa y cambiar nuestros encuentros por una fría llamada telefónica.
Hoy esas charlas se han acabado. Ya no hacemos teatros, ni “playbacks” que guardábamos en cintas de video. Ni anuncios que nos provocaban eternas carcajadas. Ya no compartimos ropa ni nos prestamos los zapatos. Hemos perdido la página del libro de nuestras vidas y hemos decidido parar de escribir. Las llamadas perdidas nunca estuvieron tan perdidas como ahora y nos empeñamos en seguir compartiendo cafés cuando siento que cada vez hay menos que contar.
“Siempre nos quedarán nuestras bodas” (para encontrarnos), me dijo alguien hace tiempo. Pero… ¿y si no me caso?

6 comentarios:

Teresita dijo...

mi madre me decía (dice) que todo termina en algún momento,los amores platónicos,los no platónicos,las amistades...Mi madre me decía (con tono "repipi" de madre): "hija mía,si dentro de unos años, cuando os vayais cada una a una punta a estudiar no vais a saber nada las unas de las otras...".Decía que disfrutara del momento...que se terminaría...Yo aún soy incapaz de creérmelo,pero parece ser que pasa...una pena,pero la vida vuela...y los "amigos" también...Hay que hacer esfuerzos sobrehumanos para mantener las cosas...pero bueno,si están en nustra mano,yo me apunto a hacerlos...yeah!...jeje!Un besito!

... dijo...

"Y siempre pensando en niños mayores sin darnos cuenta que los nuestros eran guapísimos."
Es lo mejor que te he leido hasta ahora, y no sólo por esa frase... me quito el sombrero, número cuatro :P

Pituca dijo...

Gracias, número 2 :P. Sé que también te sientes identificada con el texto. Besus!

Pituca dijo...

Qué razón tenía tu madre, Teresita...Las madres, cómo son...jejeje. Besotes!

Bombi dijo...

YO creo que colonizadoras somos todas, cada una en un lugar diferente, pero siempre quedara nuestro querido pueblo que nos unira y como dijo una sabia "volveremos y solo seran flashes de la vida". un besito mi querida piluki

Pituca dijo...

Qué buena...¡La sabia! jejeje. Un besote, amiga!